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Networking para encontrar trabajo: cómo pedir una conversación (con plantillas de mensajes)

Cuando se habla de networking, mucha gente se imagina salas abarrotadas, acreditaciones colgadas del cuello y conversaciones forzadas junto al catering. No es raro que se quede tanto tiempo en la lista de «tendría que ponerme con esto». Sin embargo, hacer networking para encontrar trabajo suele parecerse a otra cosa: un mensaje a una antigua compañera, un café con alguien que ya trabaja donde a ti te gustaría estar, una presentación a través de un amigo. Conversaciones pequeñas y normales, al fin y al cabo.

En este artículo verás por qué esas conversaciones pueden marcar tanta diferencia, quién está ya en tu red, cómo pedir una conversación sin pedir trabajo y cómo mantener el contacto después. Con plantillas de mensajes que puedes enviar hoy mismo.

Por qué funciona el networking

Es habitual encontrarse con la afirmación de que un determinado porcentaje de las ofertas nunca se publica. Esas cifras varían muchísimo y la fuente suele ser poco clara, así que aquí las dejamos de lado. Lo que sí se ve cuando miras cómo funciona la selección en la práctica:

Curiosamente, las nuevas oportunidades no siempre llegan de tus amistades más cercanas. En 1973, el sociólogo estadounidense Mark Granovetter publicó un artículo titulado «The Strength of Weak Ties» (la fuerza de los lazos débiles). Su idea: las personas a las que conoces menos se mueven en círculos distintos de los tuyos y, por eso, tienen más a menudo información que tú aún no tienes. Ese antiguo compañero con el que no hablas desde hace años puede ser un contacto más valioso de lo que crees.

¿Quién está ya en tu red?

«Yo no tengo red de contactos» es una objeción habitual. Casi nunca es cierto: tienes una red, solo que nunca la has puesto por escrito. Abre un documento en blanco y apunta nombres, sin filtrar todavía:

Junto a cada nombre, apunta dónde trabaja esa persona. Después marca dos grupos: quienes trabajan en una empresa o un ámbito que te interesa, y quienes probablemente conocen a mucha gente. Por ahí empiezas. No hace falta escribir a todo el mundo: un puñado de buenas conversaciones da más que cincuenta mensajes enviados con prisa.

Pide una conversación, no un trabajo

Aquí es donde suele fallar. «¿No tendréis por casualidad un puesto para mí?» pone a la otra persona en un compromiso: la respuesta suele ser que no, y ahí se acaba la conversación. Pide en su lugar consejo o información. Es más fácil decir que sí, a mucha gente le gusta hablar de su trabajo y tú aprendes más.

Esa última pregunta quizá sea la más importante: así cada conversación puede llevarte a un nombre nuevo, justo en la dirección que buscas. Asegúrate también de poder contar en pocas frases quién eres y qué buscas. Un elevator pitch breve es ideal para eso.

Plantillas de mensajes

Adapta estas plantillas a tu situación y a tu tono; los nombres son solo ejemplos. Sé breve: tu mensaje debería caber en la pantalla del móvil.

A una antigua compañera

«¡Hola, Lucía! Cuánto tiempo. He visto que ahora estás en [empresa], ¡qué bien! Estoy pensando en dar el salto hacia [ámbito] y me encantaría saber cómo funciona eso en la práctica en vuestro equipo. ¿Tendrías veinte minutos en las próximas semanas para un café o una llamada rápida? Me adapto a tu agenda.»

A través de un contacto en común

«Hola, Ahmed: Lisa me ha pasado tu nombre; me dijo que tú podrías contarme muy bien cómo es trabajar como [puesto] en [empresa]. Vengo del ámbito de [ámbito] y me estoy planteando un cambio hacia [dirección]. ¿Te vendría bien una conversación corta de un cuarto de hora? Si ahora no es buen momento, lo entiendo perfectamente.»

Mejor aún: pide a vuestro contacto en común que os presente con un correo breve. Una presentación de alguien a quien ambos conocéis se parece mucho menos a un mensaje caído del cielo.

A un antiguo alumno de tu universidad

«Hola, Javier: he visto que los dos estudiamos [titulación] en [universidad]. Me ha llamado la atención tu paso de [ámbito A] a [ámbito B], porque me estoy planteando algo parecido. ¿Podría hacerte unas preguntas sobre cómo lo afrontaste? Veinte minutos por videollamada ya me serían de gran ayuda.»

El seguimiento: ahí se marca la diferencia

La primera conversación no es el final. Es en el seguimiento donde marcas la diferencia, y justo ahí es donde mucha gente lo deja.

Lleva un registro sencillo, por ejemplo en una hoja de cálculo: nombre, empresa, fecha del contacto, de qué hablasteis y cuándo volverás a escribir.

Networking si eres introvertido

Ser introvertido no es una desventaja para hacer networking; solo requiere otro enfoque. Buena parte de lo que define un buen networking suele encajar muy bien con las personas introvertidas: escuchar con atención, hacer preguntas meditadas y preferir las conversaciones uno a uno a ir de corrillo en corrillo.

El papel de LinkedIn

LinkedIn no sustituye a la conversación, pero sí la facilita. Allí encuentras a personas, ves los contactos en común y puedes enviar un primer mensaje.

¿Quieres acelerar tu preparación? El LinkedIn Optimizer de MARA te ayuda a afinar tu perfil, con el Elevator Pitch Generator resumes en pocas frases quién eres y qué buscas, y la Marketing Bio de MARA te da un documento breve para compartir después de una conversación de networking, de modo que tu contacto pueda recomendarte con facilidad.

Conclusión

Hacer networking para encontrar trabajo es más pequeño y menos intimidante de lo que parece. Empieza con una lista de personas que ya conoces, una petición de consejo pequeña y concreta, y la disciplina de hacer seguimiento. Hazlo con regularidad y no solo cuando necesites algo con urgencia, y da con la misma naturalidad con la que pides. Si una conversación termina en una invitación a entrevista, prepárate con las preguntas de entrevista más frecuentes. Y envía hoy un mensaje: no hace falta más para dar el primer paso.

Preguntas frecuentes

¿No resulta pesado hacer networking para buscar trabajo?
No, si pides consejo en lugar de un puesto, mantienes tu petición pequeña y le dejas a la otra persona espacio para decir que no. A mucha gente le gusta hablar de su trabajo. Da las gracias después y devuelve el favor cuando puedas.
¿Cómo pido una conversación sin pedir trabajo?
Explica en pocas frases por qué contactas precisamente con esa persona, pide veinte minutos para saber más de su trabajo o de su sector y propón tú un momento. Al final de la conversación, pregunta con quién más podrías hablar.
¿Qué hago si alguien no responde?
Envía un único recordatorio amable al cabo de una o dos semanas. Si sigue sin haber respuesta, déjalo estar y céntrate en otros contactos. Que alguien no conteste suele decir más de lo ocupada que está esa persona que de ti.
¿Cómo hago networking si soy introvertido?
Apuesta por conversaciones uno a uno, empieza con un mensaje escrito, prepara unas cuantas preguntas y ponte un objetivo pequeño, como dos conversaciones de verdad por evento. Saber escuchar es precisamente un punto fuerte en el networking.

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