Las primeras entrevistas han ido bien y entonces llega el mensaje: «La siguiente fase del proceso es un assessment.» Para mucha gente suena a examen sin temario. ¿Qué van a evaluar? ¿Se puede preparar? ¿Y si tienes un mal día?
La buena noticia es que un assessment es menos misterioso de lo que parece. Las pruebas suelen parecerse, y si sabes lo que viene puedes prepararte de forma específica. En este artículo verás qué pruebas te puedes encontrar, qué se puede practicar y qué no, cómo responder un test de personalidad con honestidad y coherencia, cómo afrontar el día y por qué conviene pedir siempre feedback después.
¿Qué es exactamente un assessment?
Un assessment es una fase del proceso de selección en la que una empresa, o una consultora externa en su nombre, analiza de forma estructurada cómo piensas, cómo trabajas y cómo reaccionas. Puede hacerse online, de forma presencial en un assessment center o combinando ambas cosas, y durar desde una hora hasta una jornada completa. Las pruebas dependen del puesto. Por eso, pregunta siempre de antemano qué te espera. La mayoría de las organizaciones te dirán con gusto qué pruebas hay y cuánto dura.
Las pruebas que te puedes encontrar
Pruebas de aptitudes
Estas pruebas psicotécnicas miden tu capacidad de razonamiento, a menudo con el tiempo justo. Las variantes más habituales son el razonamiento numérico (interpretar tablas y gráficos, calcular porcentajes), el razonamiento verbal (leer textos y valorar qué conclusión es correcta) y el razonamiento abstracto (descubrir patrones en series de figuras).
Tests de personalidad
Respondes a una serie de afirmaciones sobre cómo eres y qué prefieres, por ejemplo «Me gusta tomar la iniciativa en un grupo». No hay límite de tiempo ni respuestas correctas o incorrectas. El objetivo es hacerse una idea de tu estilo de trabajo.
Pruebas de juicio situacional
Te presentan situaciones laborales breves y eliges u ordenas posibles reacciones. Este tipo de prueba observa cómo sopesas las opciones en situaciones prácticas.
Role plays
Mantienes una conversación con un actor o un evaluador que interpreta un papel: un cliente descontento, un colaborador que no rinde, una compañera con la que tienes un conflicto. Antes recibes unas breves instrucciones con información de contexto.
Casos prácticos y ejercicios de bandeja de entrada
En un caso práctico analizas un problema de negocio y presentas una recomendación. En un ejercicio de bandeja de entrada (in-basket) recibes un buzón lleno de correos, notas y peticiones, y tienes un tiempo limitado para priorizar, decidir y delegar.
La entrevista con el evaluador
A menudo el assessment termina con una conversación en la que el evaluador repasa tus resultados contigo o te pregunta por tu experiencia. Se parece a una entrevista normal con preguntas de comportamiento. Prepárala como cualquier entrevista, por ejemplo con nuestra lista de preguntas de entrevista más frecuentes.
Qué se puede practicar y qué no
Seamos sinceros sobre lo que aporta la preparación. Tu capacidad de razonamiento de fondo no cambia en una semana. Lo que sí puedes mejorar es todo lo que la rodea:
- Familiaridad con el formato. Si nunca has visto una prueba numérica, pierdes tiempo solo en entender el enunciado. Con unas cuantas pruebas de práctica sabrás cómo son las preguntas y cómo repartir el tiempo.
- Gestión del tiempo. Aprende a soltar una pregunta en la que te atascas y seguir adelante.
- Repaso de lo básico. Porcentajes, proporciones y leer una tabla con rapidez son cosas que se pueden practicar.
- Tu enfoque para role plays y casos prácticos. Puedes pensar de antemano una estructura clara para una conversación o un análisis y probarla.
Lo que no puedes practicar, ni deberías querer hacerlo, es una personalidad distinta. Lo explicamos a continuación.
Responder un test de personalidad con honestidad y coherencia
La tentación de responder lo que crees que la empresa quiere oír es grande. No lo hagas. Primero, no sabes qué perfil buscan; un puesto en el que trabajas mucho en solitario pide algo distinto que uno de trato constante con clientes. Segundo, algunos cuestionarios incluyen controles de coherencia o de deseabilidad social. Y tercero, si te contratan por un perfil que no es el tuyo, acabas en un trabajo que tampoco encaja contigo.
Algunos consejos prácticos:
- Piensa en ti en el trabajo. Responde según cómo sueles ser en un contexto laboral, no según tu mejor o tu peor día.
- Fíate de tu primera reacción. Dudar demasiado suele restar coherencia a tus respuestas.
- Evita tanto el término medio sistemático como los extremos. No elijas «neutral» en todo para no comprometerte, pero tampoco marques siempre la opción más fuerte para parecer decidido.
- Cuenta con repeticiones. Afirmaciones parecidas pueden volver a aparecer con otras palabras. No es una trampa: si respondes con honestidad, tus respuestas serán coherentes por sí solas.
Role plays y casos prácticos: cómo abordarlos
En un role play se fijan sobre todo en cómo te comunicas. Lee bien las instrucciones y decide de antemano qué quieres conseguir en la conversación. Durante el diálogo, escucha de verdad, resume lo que dice la otra persona y haz preguntas abiertas antes de proponer soluciones. Cierra con acuerdos concretos. Compórtate como lo harías en una situación real de trabajo; un evaluador distingue entre un interés sincero y una técnica aprendida de memoria.
En un caso práctico o ejercicio de bandeja de entrada, tu forma de trabajar cuenta al menos tanto como tu conclusión. Echa primero un vistazo a todo el material antes de empezar, porque un dato de un documento a veces cambia el sentido de otro. Distingue entre lo urgente y lo importante y anota brevemente por qué tomas cada decisión. Así, en la puesta en común podrás explicar tu razonamiento con claridad.
En la entrevista con el evaluador, el método STAR te ayuda a concretar tus ejemplos. Y si al principio de la jornada te piden que te presentes, un elevator pitch breve y preparado te vendrá muy bien.
El día de la prueba
- Duerme bien. En las pruebas de aptitudes, llegar descansado cuenta más que una tarde extra de práctica.
- Resuelve lo práctico. Tiempo de desplazamiento, DNI u otro documento de identidad si te lo piden, tus gafas y, en un assessment online, un lugar tranquilo con una conexión a internet estable.
- Avisa con antelación si necesitas algo. Si, por ejemplo, tienes dislexia u otro motivo por el que te vendría bien una adaptación, pregunta con tiempo qué opciones hay.
- Lee bien las instrucciones de cada prueba. Comprueba cuánto tiempo tienes y si las respuestas incorrectas restan puntos.
- Pasa página tras una prueba floja. Un assessment tiene varias partes. La valoración final se basa en el conjunto, no en una sola prueba que no salió bien.
Después: pide feedback
Sea cual sea el resultado, pide que te expliquen tus resultados. Pregunta antes o después cómo funciona el informe: ¿podrás verlo? Y si es así, ¿cuándo y en qué formato? Aprovecha el feedback para aprender. ¿Dónde destacaste, qué llamó la atención y encaja esa imagen con cómo te ves tú? Aunque no pases a la siguiente fase, un assessment te aporta así información valiosa para tu próximo paso.
Conócete mejor antes
Un assessment trata sobre ti. Cuanto mejor te conozcas, con más calma y coherencia responderás los cuestionarios y con más claridad podrás explicar en la entrevista final cómo trabajas. MARA ofrece seis assessments de autoconocimiento sobre tu estilo de trabajo, tus valores profesionales, tu estilo de comunicación y tus impulsores. Es importante saber que no son pruebas de selección ni una simulación del test de ninguna empresa. Sirven para conocer mejor tus propias preferencias y tu estilo de trabajo, de modo que puedas hablar de ello con claridad en una entrevista.
Si quieres practicar la entrevista con el evaluador, en el Simulador de Entrevistas de MARA puedes ensayar preguntas de comportamiento y recibir feedback. Con el generador de historias STAR de MARA conviertes tus experiencias en ejemplos claros.
Conclusión
Un assessment no se puede «trucar», pero sí se puede preparar bien. Infórmate de qué pruebas habrá, practica el formato de las pruebas de aptitudes, piensa un enfoque para los role plays y los casos prácticos, responde con honestidad a los tests de personalidad y pide feedback al terminar. Así llegarás a la jornada con la cabeza despejada y mostrarás quién eres de verdad.